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Ayer se cumplió el 65º aniversario de la
partida del primer contingente de la División Azul, la división de combatientes
españoles que fueron a luchar a Rusia contra el comunismo internacional junto a las
tropas del Eje.Fue entre el
5 y el 18 de julio de 1941 cuando los primeros 18 mil guerreros falangistas salieron de su
país vitoreados por una fervorosa multitud. En total pelearían en la Segunda Guerra
Mundial casi 50 mil españoles, que se convirtieron rápidamente en una de las columnas
más valerosas y elogiadas del ejército multinacional del Reich. En un principio, por
desconocimiento, los generales germanos de la Wehrmacht desconfiaban de la capacidad
combativa de los ibéricos, pero pronto comprendieron su error al ver su extraordinario
desempeño contra las fuerzas rusas.
Pero lo notable de la División
Azul, también conocida como la División 250, tal como fue rebautizada operativamente por
el mando alemán, es que no se conformó por una leva normal, sino que surgió de un
genuino clamor popular que reclamó a Francisco Franco sumarse a la cruzada anticomunista.
"Rusia
es culpable"
El 24 de junio de 1941 cientos de
miles de personas se volcaron a las calles de las principales ciudades de España bajo una
misma consigna: "Sumemósnos a la guerra contra los soviéticos".
Es
así como el diario ABC
del 25 de junio de ese año da cuenta de lo acontecido en esa jornada, relatando, por
ejemplo, que en Barcelona "una gran manifestación espontánea recorre las calles y
aclama al Reich ante el edificio de su Consulado", o que en Sevilla "integrada
también por representaciones de todas las clases sociales, otra imponente manifestación
mezcla sus vivas y gritos al clamor de los himnos patrióticos", que en Valencia 40
mil personas recordaban "la parte que tuvo la URSS en los viles crímenes cometidos
por los marxistas" en la Guerra Civil, que en Badajoz hubo una procesión
"presidida por el gobernador civil y las jerarquías", o que en Almería 10 mil
manifestantes se congregaron ante la Cruz de los Caídos. Y esto es solo una parte de la
sucesión de actos que se dieron.
Pero fue Madrid el punto
neurálgico, pues allí habló ante la marea humana que se había autoconvocado, el
presidente de la Junta Política, Ramón Serrano Suñer, que en una vibrante alocución
dijo al público:
"Camaradas, no es hora de
discursos; pero sí de que la Falange dicte en estos momentos su sentencia condenatoria:
¡Rusia es la culpable! Culpable de nuestra guerra civil. Culpable del asesinato de José
Antonio, nuestro fundador. Y de la muerte de tantos camaradas y soldados caídos en
aquella guerra por la agresión del comunismo. El exterminio de la Unión Soviética es
exigencia de la Historia y del porvenir de Europa".
No hacían falta más palabras. Al
día siguiente inmediatamente comenzó el reclutamiento de voluntarios, cuya cantidad
sobrepasó cualquier cálculo previo del mismísimo gobierno español. Todos querían ser
parte de la contienda que definiría el destino del mundo entero, ser protagonistas del
acontecimiento bélico más notable de los últimos siglos.
Héroes
hasta el final
El desenlace de la Segunda Guerra
fue adverso para las legiones anticomunistas, pero los españoles dejaron en claro su
valía. Aún cuando la División Azul, por decisión política de Franco, desde 1943
comenzó a retirarse en forma escalonada, gran parte de sus integrantes se negaron a
regresar a sus hogares sin haber terminado su labor y se enrolaron en las Waffen SS, el
cuerpo de élite del Tercer Reich.
En abril de 1945 un
nutrido contingente hispano se encontró en Berlín defendiendo el bunker de Hitler, junto
a soldados alemanes, belgas, holandeses, franceses (miembros de la célebre División
Carlomagno), italianos, combatientes de Europa del Este y hasta un misterioso grupo de
tibetanos, cuya presencia fue confirmada por oficiales estadounidenses pero luego
prohibida su divulgación.
La División Azul tuvo entre sus
filas a cientos de condecorados, a más de 2 mil mártires e incluso a su propia
escuadrilla de pilotos aéreos, que lograron derribar un total de 156 aviones soviéticos.
Tal como hace seis décadas, ayer
los patriotas españoles supieron recordar en actos públicos o privados a sus héroes, a
aquellos que dieron su sangre y sus vidas por el futuro de la civilización, y que en su
entrega se han encendido como antorchas eternas que iluminan el camino de la Liberación
definitiva de los Pueblos del yugo opresor de los verdaderos enemigos de la Humanidad.
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