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INFORME ESPECIAL SOBRE EL "ERNA RETK 2007",
EVENTO OFICIAL DEDICADO A LAS GESTAS DE LAS WAFFEN SS BÁLTICAS

El pueblo y el gobierno de Estonia reivindican
con orgullo su pasado Nacionalista y
rechazan imposiciones sionistas,
de Rusia y la Unión Europea

>  Viernes 10 de agosto de 2007


Frente del Monolito en homenaje a los estonios de las Waffen SS inaugurado por el gobierno el 8 de mayo de 2005Rusia y la Unión Europea desde hace un tiempo tienen desavenencias permanentes y marcados conflictos de intereses, pero hay algo en lo que coinciden: el intento de frenar el Revisionismo Histórico que los países bálticos han emprendido con decisión en el comienzo del nuevo siglo.

Los gobiernos de Letonia, Estonia y Lituania ya no quieren continuar manteniendo la historia que los vencedores de la Segunda Guerra Mundial les han impuesto desde hace 70 años. Esas naciones padecieron la tiranía soviética durante décadas, soportaron el olvido de "Occidente", y ahora que son libres emprendieron la tarea de comenzar a reivindicar a aquellos hombres a los que consideran sus verdaderos héroes, sus únicos proceres: los soldados que combatieron bajo los estandartes de las Waffen SS del Eje.

Las autoridades de Moscú sólo tienen palabras de odio para sus vecinos. "Fascistas" y "genocidas" son los dos calificativos más escuchados desde los despachos del Kremlin. La Unión Europa también manifiesta su "preocupación" por estas reivindicaciones, mientras organizaciones sionistas como el Centro Wiesenthal directamente hablan de "el rebrote neonazi de Europa del Este".

La Red Kalki ha informado oportunamente sobre este fenómeno en dos artículos especiales en el año 2005, cuyos enlaces incluímos aquí en un recuadro especial, pero ahora vamos a remarcar un nuevo hito de este proceso, y que tiene a Estonia como protagonista.

El homenaje a los miembros del grupo especial Erna

Condecoración a un soldado SS de EstoniaRepasemos un poco de historia. Corría el año 1941 y Estonia había caído bajo el dominio soviético. La tiranía roja ya hacía estragos en las calles. Un reducido número de patriotas consiguió huir del horror y con ayuda alemana logró asentarse en Finlandia. Allí se puso en contacto con los altos mandos alemanes para ver qué podían hacer para sumarse a las fuerzas del Eje y poner fin a la avanzada comunista. Desde Berlín la orden fue clara: la Abwehr, servicio de inteligencia militar germano, debía elegir a un selecto grupo de ciudadanos estonios y formar un grupo comando para regresar a su país e iniciar la contraofensiva libertadora.

Ese mismo año partió desde Finlandia a la retaguardia soviética el Erna, un destacamento de reconocimiento y sabotaje compuesto por 4 oficiales y 38 soldados estonios especialmente entrenados para esta misión suicida. El Erna fue a Estonia lo que los 300 guerreros espartanos del rey Leónidas fueron a Grecia. Durante dos largos días eliminaron a decenas de rusos y destruyeron varias instalaciones. Eran 42 patriotas, pero valían por cientos de soviéticos. Con desesperación, los invasores los atacaron con todo lo que tenían a su alcance, y luego de lograr cercarlos, los mataron. Sin embargo, su sacrificio no fue en vano y el triunfo estaba asegurado, pues muy pronto todo el pueblo supo que la resistencia existía y tenía chances de vencer.

En total, más de 70.000 estonios se enrolaron en las Waffen SS. Los soviéticos los llamaron "subversivos", la gente los llamó "héroes". Cuando el Eje capituló, ellos no lo hicieron; con sus uniformes viejos y gastados y escasas municiones se refugiaron en el bosque y plantearon una guerra de guerrillas contra la dictadura comunista. Allí se forjaron los ya legendarios "Hermanos del Bosque", que se agruparon en células autónomas de no más de 7 integrantes. Con orgullo, conservaban en sus ropas las insignias germanas: cruces de hierro, águilas del Reich y escudos de sus divisiones SS.

Los "Hermanos del Bosque" recién fueron vencidos en 1948, es decir, 3 años después del fin oficial de la guerra. Por supuesto, esta clase de historias son las que no se cuentan en los libros ni de las que se habla en las películas de Hollywood. Pero en Estonia el pueblo tiene memoria, y ahora que la libertad de opinión es realidad, la usa.

Ciudadana estonia acude a acto en el monolito con una remera estampada con un soldado del EjeEl 8 de mayo de 2005 el gobierno de Tallín inauguró oficialmente un monumento a las tropas del Eje. El monolito, que tiene una placa de bronce con la figura de un soldado alemán y una leyenda de alabanza a los miembros de los cuerpos SS, se transformó en un lugar de peregrinación obligatoria para los nacionalistas. Hombres y mujeres, ancianos y jóvenes, civiles, militares y clérigos católicos acuden allí y dejan flores. El ejército dispuso una guardia de honor permanente, y es común que los veteranos efectúen actos para recordar a sus camaradas caídos.

Pero este año los patriotas dieron un paso más importante aún: desde el 7 hasta el 11 de agosto se celebran los juegos paramilitares "Erna Retk 2007", auspiciados por el Ministerio de Defensa y apoyados activamente por la Fuerza Aérea comandada por el Coronel Valeri Saar, entusiasta revisionista.

Los juegos recrearán la epopeya del destacamento Erna, y cuentan con la participación de 18 equipos locales y de otros 10 provenientes de Estados Unidos, Noruega, Dinamarca, Alemania, Suecia, Finlandia, República Checa y Portugal.

Oficial en actividad del Ejército de Estonia y sacerdote católico saludan con su brazo derecho en alto al monolito

Imagen del monolito a los soldados del Eje con su guardia de honor permanente

Ciudadanos estonios exhiben con orgullo un afiche de reclutamiento de las Waffen SS

Sacerdote católico bendice con el saludo romano al monolito

El evento y la reacción del sionismo y sus aliados

Los funcionarios de Putin habían iniciado su escalada verbal contra Estonia en mayo, cuando el presidente Toomas Hendrik Ilves ordenó remover un viejo monumento a los soldados soviéticos. Por aquel entonces el portavoz del Ministerio de Exteriores del Kremlin, Mijail Kamynin, habló a través del canal de televisión Vesti 24 para advertir que se quería "reescribir la historia":

"Queremos llamar la atención de los dirigentes de las principales instituciones europeas a que el traslado del monumento al ´Soldado Libertador´ y los restos mortales de los combatientes soviéticos en Estonia, en el contexto de la actitud que se muestra allí a las fuerzas neonazis, constituye una prueba de que en Estonia quieren revisar los resultados de la Segunda Guerra Mundial".

Acto oficial de homenaje a los veteranos patriotasAsimismo, la semana pasada hubo un encuentro de ex combatientes en la ciudad de Sinimiae. Allí, antiguos SS de Estonia, Austria y Noruega fueron agasajados por una delegación gubernamental encabezada por el ministro de Defensa, Jaak Aaviksoo, el notorio líder parlamentario Trimivi Velliste, sacerdotes de la Iglesia y otras importantes autoridades locales. En el acto, Aaviksoo pronunció un encendido discurso nacionalista y proclamó a los veteranos como "luchadores de la independencia". A su turno, Velliste fustigó duramente a los rusos y no dudó en calificar a los soviéticos como "terroristas".

Inmediatamente Moscú protestó por estos términos y dijo que el evento era parte de la "popularización del nazismo" que impulsaría Estonia. Por su parte, y con tono melodramático, el vocero de las comunidades judías rusas, Baruj Gorín, declaró en conferencia de prensa que "se está convirtiendo en héroes a asesinos sedientos de sangre", y apelando a metáforas enajenadas, gritó que "están bailando sobre los huesos de los judíos muertos en el holocausto".

Ahora, anoticiados de los "Erna Retk 2007", la presión se renovó. La cancillería rusa expresó a través de la agencia RIA-Novosti su "asombro por el acto", y su "estupor porque países que participaron en la coalición antihitleriana acepten enviar representantes a Erna Retk 2007, olvidándose de que así apoyan a los que añoran a las SS". Paralelamente, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE) se sumó al ataque y divulgó que en su sesión otoñal, que tendrá lugar entre el 1 y el 5 de octubre en Estrasburgo, se organizarán "debates políticos acerca del problema de la glorificación del nazismo en Estonia". La delegación rusa en el PACE ya adelantó que quiere convocar a una "conferencia internacional para hacer frente al innegable resurgimiento del nazismo en todo el mundo".

La nueva generación de Estonia reivindica a sus héroes en los Erna Retk 2007 utilizando réplicas de sus uniformesComo era de esperarse, tales actitudes censoras fueron saludadas por los sionistas, y el director de la sede en Jerusalen del Centro Wiesenthal, Efraim Zuroff, "intimó" al embajador estonio en Israel para que "ponga fin a los actos oprobiosos" que organiza su país.

Frente a toda esta polémica, el primero en tomar la palabra fue el comité que organiza los juegos. Meelis Ratsep, presidente de la Sociedad Erna, se mostró sorprendido por todo lo acontecido, más aún teniendo en cuenta de que en realidad este evento se viene realizando desde hace 14 años con total normalidad, y se convirtió en una de las celebraciones más populares del país. "Los Erna Retk se hacen desde el verano de 1993, y Rusia lo sabe", sentenció Ratsep.

Las autoridades estonias tampoco se quedaron en silencio, y respondieron en un comunicado oficial: "Rusia nos acusa de ´fascistas´, empleando una terminología política obsoleta. Nosotros no somos fascistas, nosotros no empleamos políticas de hace 70 años, como sí pareciera que está haciendo Moscú", advirtieron en referencia a las prácticas neo-soviéticas de la administración Putin.

Los países bálticos ya no aceptan que ni los rusos ni las potencias occidentales piensen por ellos. Y son temidos porque han hecho lo más peligroso para el sistema de pensamiento único imperante en el mundo: ellos despertaron.
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